.
.

Al servicio del mundo laboral y sindical

.


Mujeres históricas: Esther Valdés


Esther Valdés fue una dirigenta sindical feminista de la Asociación de Costureras Protección, Ahorro y Defensa, directora del periódico “La Palanca”, y quien luchó por la mejora de las condiciones laborales de las mujeres de la industria textil.

Trabajó en un taller de costura, confeccionando corpiños desde 1897 y fue allí que comenzó a ser parte del movimiento de los trabajadores de inicios del siglo XX y donde pudo observar que no tenían una remuneración justa, trabajaban 14 horas diarias los siete días de la semana y no contaban con ningún tipo de legislación que las protegiera y les brindara las condiciones para un trabajo digno. 

Esther comenzó a asistir a sociedades, centros de ilustración y ateneos obreros y colaboró en el periódico “La Arbolada”, fundado por la activista sindical Carmela Jeria entre 1906 y 1907, y fue tesorera del medio; en un contexto en que la prensa escrita funcionaba como un instrumento de denuncia frente a las malas condiciones laborales.

Asimismo, impulsó la creación de la Asociación de Costureras Protección, Ahorro y Defensa, fundada el 26 de julio de 1906, donde ocupó el cargo de presidenta, promoviendo la organización de las trabajadoras del rubro para exigir condiciones laborales dignas. Es en este punto donde el periódico “La Palanca” surge como herramienta de difusión el 1 de mayo de 1907 tras dejar de circular “La Alborada”. Esther asume el cargo del nuevo periódico y continúa con el propósito del anterior: denunciar y exponer las condiciones precarias de las trabajadoras en un contexto en el que el Estado no garantizaba el respeto a la dignidad e integridad de estos.

La Asociación contó con aproximadamente 100 socias y consiguió, en menos de un año de su fundación, ayudar monetariamente a sus asociadas en casos de cesantía y enfermedad, crear un servicio sanitario para ayudar a las trabajadoras enfermas, un centro de información para ayudar a las asociadas a encontrar trabajo y la instrucción intelectual y cultural de las trabajadoras.

Del mismo modo, abogó por la reglamentación del horario laboral y el descanso dominical, lo cual forma parte de su legado junto con el de otros de sus compañeros que también lucharon por condiciones laborales dignas. En 1907 se promulgó la ley de descanso dominical “que marcó el inicio de un nuevo enfoque legislativo que acogió una preocupación social -la protección de los y las trabajadoras (es)- en la política laboral del país”, según afirma el Instituto Nacional de Derechos Humanos.

Más tarde, hubo más avances en materia laboral, como el descanso en días feriados, la silla para empleados y trabajadores y la ley de salas cunas en los lugares donde trabajaran mujeres. En 1924 se aprobaron alrededor de 16 leyes sobre seguridad social que regulaban el contrato de trabajo, accidentes, entre otros. En cuanto a Esther, no existe un registro de  su vida tras su labor en “La Palanca”, que dejó de circular en 1908, ni del trabajo de la asociación y tampoco de su fecha de fallecimiento. 



Artículos Relacionados