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Al servicio del mundo laboral y sindical

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Editorial: Trabajo decente


El trabajo es esencial para todos y todas, no porque gracias a éste podamos mantener un sistema, sino porque es a través de éste que las personas pueden hacer carne la construcción de una sociedad más justa, donde todos y todas tengamos cabida. 

Para esto es necesario comprender que el trabajo debe ser expresión de dignidad: el trabajo es digno porque es digno quien lo hace. El trabajador y trabajadora son el centro de la discusión y eso no se nos debe olvidar.

Hoy, cuando están en cuestionamiento los salarios, la seguridad social, la conciliación de la vida familiar y laboral, el alto a la violencia laboral y el lugar que ocupan las mujeres en el mundo del trabajo, entre tantos otros temas que sin duda son necesarios seguir discutiendo, es bueno recordar lo que la Iglesia hace ya muchos años declaró, diciendo que “Dios nos creó a su imagen y semejanza” y que, por ende, todo ser humano es digno por naturaleza.

En este sentido, la Iglesia plantea que Dios nos invitó a ser cocreadores de su creación, y ahí está el centro de la discusión; ¿el trabajo que hoy tenemos en nuestro país permite que todos y todas puedan seguir la creación? ¿Son las legislaciones actuales las que pueden aportar a crear y potenciar trabajos dignos? ¿Cuáles son los desafíos que tenemos para construirlos? 

Mientras no perdamos el centro de la discusión, es posible seguir generando una estructura que proteja los derechos que todo hombre y toda mujer tienen. Raúl Silva Henríquez decía “cuando alguien, queriendo hacerlo no puede trabajar, hay una parte de la creación que queda sin hacer, hay un plan de Dios frustrado”. El trabajo no sólo es un aporte en el desarrollo de las sociedades, es también la continuidad de la Creación, y, por tanto, es necesario generar las condiciones para que aquellos que somos llamados a darle continuidad, lo hagamos de manera digna. 

Para la iglesia, el trabajo ha sido un tema central hace ya muchos años, y ha expresado a través del Pensamiento Social la necesidad de que los y las trabajadoras puedan tener derechos laborales que les permitan trabajar con dignidad. 

Pero, ¿qué características debe tener este trabajo? En línea con lo planteado por la Organización Internacional del Trabajo, sobre el trabajo decente, Benedicto XVI propone en la encíclica “Caridad en la verdad” (2009), que es preciso que, en cualquier sociedad, un trabajo sea “expresión de la dignidad esencial de todo hombre o mujer: un trabajo libremente elegido, que asocie efectivamente a los trabajadores hombres y mujeres al desarrollo de su comunidad; un trabajo que, de este modo, haga que los trabadores sean respetados, evitando toda discriminación; un trabajo que permita satisfacer las necesidades de las familias y escolarizar a los hijos sin que se vean obligados a trabajar; un trabajo que consienta a los trabajadores a organizarse libremente y hacer oír su voz; un trabajo que deje espacio para reencontrarse adecuadamente con las propias raíces en el ámbito personal, familiar y espiritual; un trabajo que asegure una condición digna a los trabajadores que llegan a la jubilación”. 

Como Vicaría de Pastoral Social Caritas, seguiremos trabajando para que ningún hombre o mujer se encuentre en condiciones que pasen a llevar su dignidad, seguiremos aportando en la construcción de un mundo del trabajo más humano y solidario.

Luna Díaz

Encargada de Organizaciones Sindicales y Diálogo Social VPSC