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Abogado Rodrigo Azócar y el futuro del trabajo en la Nueva Constitución: “Urge incentivar un diálogo social para enfrentar sus desafíos y oportunidades”


PARA SINDICAL.CL (33)A pocos días de las Elecciones del próximo 15 y 16 de mayo, que guiará el camino a seguir en la elaboración de una Nueva Constitución para Chile, la concepción de lo que es el “Trabajo”, será sin duda, uno de los ejes principales de la discusión política de los próximos meses. 

Tal como ha señalado la OIT, los países que aspiramos a avanzar en los objetivos de desarrollo tenemos que abordar su futuro. Eso significa especialmente: construir relaciones laborales constructivas y un mundo del trabajo decente, justo, inclusivo y seguro para todos sin exclusión; con empleo pleno, productivo y libremente elegido, donde especialmente se respete la dignidad de las personas, sus derechos fundamentales y los derechos y obligaciones laborales.

Rodrigo Azócar, entiende bien de esto y en Sindical.cl, quisimos conocer a partir de su experiencia y preparación como abogado laboralista y profesor de la Facultad de Derecho de la UC, sus reflexiones y puntos de vista sobre los aspectos donde habrá que concentrar la atención en el proceso constituyente. 

¿Cuáles son los principales problemas que afectan a los trabajadores en el Chile de hoy? 

Los principales problemas jurídicos que llegan a la Clínica Jurídica Derecho UC se refieren a la informalidad laboral, al no cumplimiento del contrato de trabajo (por ej. no respetar la jornada o los pagos acordados), a despidos injustificados, a vulneraciones de derechos fundamentales y al no pago de prestaciones e indemnizaciones en general. Sin embargo, uno también percibe que existen otros temas “no propiamente legales” que también afectan a los trabajadores, como lo son el clima laboral, el reconocimiento de su trabajo, aspectos organizacionales y psicosociales, el nivel de remuneraciones que se recibe, entre otros aspectos.

Sobre los avances en materia laboral, ¿cuál considera que es el hito más importante que ha marcado un antes y un después en la garantía de derechos laborales para los trabajadores? 

La Reforma Procesal Laboral y Previsional, ha supuesto un cambio importante en la forma de hacer justicia en Chile, en el cumplimiento de las leyes laborales y previsionales, en la forma en que se desarrollan los juicios del trabajo, y en permitir brindar un mejor acceso a una justicia eficaz y oportuna. Esto, porque según se indicaba por aquellos años, existía “la sensación de que aquellos derechos que les son reconocidos (a los trabajadores) en la práctica se transformaban en letra muerta”, ya que la justicia cuando se demora o es otorgada tardíamente termina siendo una justicia denegada.

Sin embargo y pese a este gran avance, en los últimos años, y por diversos factores, este impulso inicial ha perdido fuerza y se evidencian demoras en los juicios y una serie de problemas que debemos hacernos cargo, pues parte importante de un sistema de relaciones laborales es que, si no se cumplen las obligaciones, las partes de la relación laboral puedan exigir su cumplimiento en los tribunales de justicia.

Por esta y otras razones es tan importante una Nueva Constitución que aborde y considere los principales retos y oportunidades que en el “Futuro del Trabajo” se le presentan al país, a fin de construir relaciones laborales constructivas y un mundo del trabajo decente, justo, inclusivo y seguro para todos sin exclusión.


Pero ¿cuáles son esos desafíos y oportunidades en este ámbito, para que hablemos efectivamente del Trabajo Decente que menciona la OIT?
 

Es de conocimiento general que hoy en día el mundo está en constante cambio y evolución, y que la tecnología y la globalización han influido en todos los ámbitos de la vida moderna, incluida la relación que existe entre los trabajadores y empleadores. De esta forma, el descubrimiento de nuevas tecnologías, la automatización de los procesos, los cambios demográficos y medioambientales y el surgimiento de nuevas formas de trabajo -como el teletrabajo, incentivado aún más producto de la pandemia por Coronavirus-, han puesto en la palestra la necesidad de repensar las legislaciones y relaciones laborales, así como los derechos y obligaciones de los trabajadores y el funcionamiento al interior de las empresas.  

Así, en el escenario global, durante los últimos años ha ido cambiando la forma en la que se desarrollan las relaciones laborales, realizándose una serie de proyecciones sobre el “Futuro del Trabajo”. Desde la OIT se ha planteado que el mundo del trabajo se está transformando radicalmente, cuyo impulso ha sido dado por las innovaciones tecnológicas, los cambios demográficos, el cambio medioambiental y climático, la globalización y las desigualdades persistentes, todas las cuales tienen importantes repercusiones en la naturaleza y el futuro del trabajo, así como en el lugar y la dignidad de las personas que se encuentran en dicho contexto.

¿Cómo se logra esta concepción integrada cuando hay intereses económicos que no siempre están alineados con las necesidades del mundo del trabajo? 

Urge incentivar un importante “diálogo social” para enfrentar los grandes desafíos que se presentan al mundo del trabajo. El proceso constituyente debe considerar especialmente los grandes desafíos que se presentan para el “nuevo y futuro mundo del trabajo” de las próximas décadas. Para ello se requiere una nueva mirada al trabajo humano a partir de un análisis de la situación actual, de manera de identificar aquellos elementos positivos y negativos, y proyectarlos hacia el futuro ya sea manteniendo, reinterpretando, modificando o creando nuevas figuras o instituciones, con el fin de elaborar normas que se adecúen a las necesidades de los agentes de la sociedad y, finalmente, creando escenarios óptimos tanto para los trabajadores como para los empleadores.

Entre estos desafíos, se podrían indicar los siguientes: aprovechar el potencial del progreso tecnológico y el crecimiento de la productividad, encauzando la tecnología en favor del “trabajo decente”; formular políticas eficaces destinadas a avanzar en la formalidad laboral y en la creación de empleo pleno y productivo, concretando el trabajo decente, sostenible y seguro, así como una economía sustentable y eficiente; promover la adquisición de competencias, habilidades y calificaciones para todos los trabajadores a lo largo de la vida laboral, así como apoyar a las personas en la adaptabilidad laboral y a lo largo de las transiciones que entraña el futuro del trabajo.

Sí también, se puede flexibilizar los horarios de trabajo para compatibilizar las actividades personales y familiares, así como gozar del derecho a desconexión de manera efectiva; mejorar la cobertura y acceso al sistema de seguridad social que protege a las personas frente a las contingencias sociales; establecer una Garantía Laboral Universal o una renta mínima garantizada que permita a los trabajadores y sus familias mantener una vida digna; definir la participación que tienen los trabajadores en las empresas y en sus utilidades, de manera de que también sean partícipes del crecimiento y riqueza que generan; lograr la igualdad de género en el trabajo, especialmente en materia de oportunidades y de trato; asegurar la igualdad de oportunidades y de trato en el mundo del trabajo para las personas en situación de discapacidad, así como para otras personas en situación de vulnerabilidad; generar una política nacional migratoria transversal que, aprovechando la potencialidad que tiene la movilidad laboral internacional y reconociendo los derechos de las personas migrantes, también establezca sus deberes y obligaciones.

Revisa el siguiente video con lo que espera Rodrigo Azócar  para la nueva Constitución