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Opinión – Confederación General de Trabajadores: “Por qué debemos marcar ‘En Contra’ el 17 de diciembre”


Difundimos la declaración pública de la Confederación General de Trabajadores (CGT), respecto al plebiscito del domingo 17 de diciembre.

[7 de diciembre 2023] “Esta propuesta constitucional profundiza el legado de la dictadura. Mantiene el negocio de los empresarios en cada uno de lo que debiesen ser derechos sociales y, además, mantiene una democracia restringida donde los trabajadores no somos protagonistas. Asimismo, en materia de trabajo mantiene el enclaustramiento de la negociación colectiva a nivel de empresa y no por rama o sector, y reduce el derecho de huelga a la negociación colectiva, retrocediendo aún más respecto a avances que hemos logrado luchando”.

“Hay que votar EN CONTRA, pero al mismo tiempo tener en cuenta que cualquiera que sea el resultado del próximo plebiscito, falta mucho para que nuestra opinión pueda expresarse de manera real. Para que esto sea posible debemos entender de una buena vez que necesitamos de un gran instrumento que nos una y se proponga la construcción de una sociedad distinta, barriendo con todo lo que hasta ahora ha existido pues lo que hay no lo ha construido la mayoría. A votar en conciencia y luego seguir trabajando porque el camino es largo y recién lo iniciamos”.

A continuación, puedes leer la declaración de la CGT.

POR QUÉ DEBEMOS MARCAR “EN CONTRA” EL 17 DE DICIEMBRE

El directorio nacional de la CGT, tomando en consideración las dudas y consultas de dirigentes y trabajadores respecto del plebiscito al que se ha convocado para el 17 de diciembre de 2023, en el que la ciudadanía debe manifestarse por él a favor o en contra de la propuesta de nueva Constitución Política para la República de Chile ha resuelto lo siguiente:

1.- Invitar a los trabajadores y sus familias a disponer de tiempo y poder conocer al menos lo básico de la nueva propuesta constitucional que se encuentra a disposición de toda la población. Dejamos claro que si a los patrones y a la clase privilegiada este texto les parece bueno, debemos a lo menos desconfiar pues lo que es bueno para ellos es malo para nosotros. Si ya se expresaron a favor la Confederación que reúne a todos los empresarios (CPC), grupos empresariales como Matte y Luksic y los partidos de derecha que siempre han legislado a favor de los patrones, nada bueno podemos esperar.

Si bien se trata de un texto engorroso, poco entendible para el ciudadano común, se reflejan en él las posiciones de un sector de la sociedad que no dio lugar a una discusión profunda y de cara a la ciudadanía.

La razón es muy simple, a este sector social no le interesa que los ciudadanos se informen y opinen. Manejan los medios de comunicación a su gusto y solo entregan lo que ellos creen se debe conocer, privándonos de espacios para discutir de cuestiones como estas y conocer todas las posiciones para poder resolver en conciencia. Para tener claro el proceso se debe saber que una Constitución “es la norma fundamental de carácter estructural que permite organizar a un Estado, siendo la guía que orienta su gobernación”. Por lo tanto, o es toda la ciudadanía la que participa en su gestación a través de diferentes espacios e instancias o será un instrumento sesgado, que no representará el sentir de todo un país,

Y es esto lo que sucedió con este proceso constitucional, pues todos tenemos claro que no tuvimos participación alguna, salvo elegir a quienes redactaron el texto, elección en la que solo pudieron participar candidatos de los partidos políticos vigentes y que participaron de un acuerdo, negándose toda posibilidad de participar en el proceso a las candidaturas independientes de partidos. Finalmente las normas que son parte de la propuesta de nueva Constitución, solo fueron aprobadas por los partidos políticos de la derecha: Partido Republicano, UDI, RN y Evopoli.    

2.- Desde hace muchos decenios que las normas del Estado de Chile están orientadas en la constitución a permitir el desarrollo de un sector social, minoritario en número, pero dueño de la mayoría de las empresas y de las riquezas propias del país, quienes sin ser parte del proceso productivo se quedan con ganancias y beneficios que deberían servir para mejorar la vida de todos los chilenos.

Por cierto, no es menor decir que nada de lo que nos interesa ha sido respondido en la Constitución vigente, ni se ve respondido en forma concreta y clara en esta nueva propuesta de constitución. Se mantienen los mismos instrumentos de control y administración del Estado, por lo que seguiremos siendo ignorados como ciudadanos. No se consagra el derecho a vivienda, ni el acceso a la salud para todos sin distinciones ni discriminaciones. Se mantienen y constitucionalizan las AFP, a pesar del enorme daño causado en todo este tiempo a quienes se pensionan.

Con esta Nueva Constitución no se podrá poner fin al sistema de capitalización individual ni a las ISAPRES. 

Lo más importante, no hay en esta propuesta posibilidad alguna de que los ciudadanos puedan acceder a la presentación de proyectos de ley o proponer cambios constitucionales, cumpliendo con un % determinado de adhesiones, propuesta que sí estaba en el anterior proyecto, pero fue rechazado.             

Todo queda entregado, como es costumbre en nuestro país, a la decisión de representantes de sectores de la vida nacional en el parlamento, pero no se considera la opinión de los ciudadanos en su individualidad. 

3.- Si para tomar una decisión se requiere de ciertos elementos, aquí planteamos algunos que son parte de nuestro diario vivir como trabajadores. Desde siempre y por siglos de siglos los pobres se han levantado para reclamar contra el maltrato y las carencias. Fueron atemorizados con castigos terrenales y divinos, sancionados si persistían en sus reclamos, golpeados, torturados, muertos y desaparecidos y aun así insistieron. Fue esa fuerza de la mayoría silenciosa y no considerada lo que posibilitó leyes que en algo mejoraron las condiciones de quienes estuvieron antes que nosotros.

Por eso los ricos y poderosos, que son los dueños del mundo por más que intenten disfrazar esta realidad con algunas concesiones que no cambian el fondo, concluyeron que se debían buscar mejores instrumentos para mantener el dominio de una clase sobre otra, razón por la cual fueron fortaleciendo los Estados, dictando normas y leyes, incrementando las fuerzas militares y las policías, no solo para mantener a raya a los disconformes internos sino también para apropiarse de los espacios y terrenos de otros países a través de las guerras a las que invariablemente iban los que tenían menos, jugando el papel de carne de cañón que les han asignado desde siempre los dueños de todo.

4.- Los poderosos también llegaron a la conclusión de que había que tener normas y regulaciones que fueran más allá de las leyes que sancionaban esto y aquello en particular, por lo que construyeron lo que llamaron Constituciones.

Originalmente estas Constituciones fueron escritas por algunos eruditos afines a los dueños de todo, pero como la población también fue construyendo instrumentos de formación y educación, sin renunciar a las rebeliones, los poderosos se vieron en la obligación de hacer más efectivo y real el concepto conocido como democracia, aunque nunca como para permitir que el pueblo sea el actor fundamental del proceso.       

Esta propuesta constitucional profundiza el legado de la dictadura. Mantiene el negocio de los empresarios en cada uno de lo que debiesen ser derechos sociales y, además, mantiene una democracia restringida donde los trabajadores no somos protagonistas. Asimismo, en materia de trabajo mantiene el enclaustramiento de la negociación colectiva a nivel de empresa y no por rama o sector, y reduce el derecho de huelga a la negociación colectiva, retrocediendo aún más respecto a avances que hemos logrado luchando. 

Y en eso estamos hoy, a las puertas de tener que pronunciarnos por un modelo de Constitución donde no tuvimos ni pito que tocar y que se hace difícil de comprender. Como siempre y hasta mientras no rompamos nuestra pasividad y sumisión, los poderosos y quienes siguen sus dictados por acción u omisión se pusieron de acuerdo para elegir a los escribientes del proyecto sin que ninguna de nuestras más ansiadas aspiraciones fuera reconocida. ¿Qué podemos hacer?

5.- Hay que votar EN CONTRA, pero al mismo tiempo tener en cuenta que cualquiera que sea el resultado del próximo plebiscito, falta mucho para que nuestra opinión pueda expresarse de manera real. Para que esto sea posible debemos entender de una buena vez que necesitamos de un gran instrumento que nos una y se proponga la construcción de una sociedad distinta, barriendo con todo lo que hasta ahora ha existido pues lo que hay no lo ha construido la mayoría. A votar en conciencia y luego seguir trabajando porque el camino es largo y recién lo iniciamos.

DIRECTORIO NACIONAL CONFEDERACION GENERAL DE TRABAJADORES

                                                                      CGT CHILE       Diciembre de 2023

Nuestra Fuerza  es la Unidad, Nuestra Meta la  Victoria