Conociendo líderes sindicales: Evelyn Rodríguez, presidenta Sindicato 1 Clínica Alemana

Evelyn Rodríguez, trabaja desde los 19 años en la Clínica Alemana como TENS y desde el 2018 se dedica plenamente a las labores sindicales como presidenta del Sindicato de Trabajadores N°1 Clínica Alemana de Santiago. La dirigenta lleva 18 años en el mundo sindical y desde temprana edad, influenciada por su familia, sintió la necesidad de ayudar en el ámbito social.

Vocación innata

 

“Mis padres y abuelos siempre fueron miembros de sindicatos. De chica escuché a mi familia decir que un trabajador tiene que estar organizado en uno porque los empleadores toman a veces decisiones que perjudican a los mismos trabajadores. Por lo tanto, culturalmente y valóricamente siempre supe que tenía que estar en un sindicato. Yo llegué a los 19 años a la clínica y lo primero que hice cuando tuve contrato indefinido fue inscribirme a la organización porque sabía que era difícil pelear sola algo si uno no tenía respaldo de un sindicato o de un dirigente”

¿Habías ocupado un cargo de líder antes?

Yo creo que la vida te va ligando a las situaciones que en el futuro vas a tener. Fui presidenta de curso y presidenta de la junta de vecinos donde conseguimos cosas ligadas al tema social de las villas donde vivíamos, hablando con las municipalidades, consiguiendo beneficios y me fue gustando esta labor social, que de repente puede ser un poco complicada y un poco ingrata, pero yo creo que el bien superior es siempre ayudar a las personas que más lo necesitan y que no tienen las herramientas para poder generar su propia discusión, su propia defensa. Entonces, como que siempre estuve ligada y además, en toda esa época de la dictadura con mis papás íbamos a las marchas, a los conversatorios políticos y siempre estuvimos ligados a lo social, por lo que es innato.

¿Cuáles crees que son tus características para llevar a cabo estos roles?

Creo que la característica principal para llevar estos roles, que yo siempre les digo a los dirigentes también, es que hay que profesionalizar la dirigencia porque cuando uno va a pedir algo a una empresa como Clínica Alemana, tienen personas muy capacitadas. La mejor herramienta es la educación del dirigente para poder conseguir los logros de los trabajadores. Si tú te enfrentas a la gerenta, al bufete de abogados que te pone la empresa, tienes que estar a la altura de la información, saber qué significan un montón de cosas. No es llegar y hacer un proyecto. Por eso le digo siempre a mis compañeros: profesionaliza la dirigencia sindical porque yo también entiendo que mucha gente que por sus ganas de poder aportar de repente se quedan como en lo más chiquitito, como dentro del sindicato no más, pero yo creo que ese no es el foco, uno tiene que ir más allá. 

El camino a la dirigencia

 

Evelyn relata que llegó a ser presidenta casi por accidente, ya que al volver de tener a su segundo hijo, sus compañeras le comentaron que su jefa la había cambiado de unidad y que le quitarían un bono. Ante eso, decidió ir a la Inspección del Trabajo para poder investigar sobre sus derechos laborales frente a la situación y le comentaron que se encontraba con fuero sindical, por lo que no podían moverla si no pidió la salida de su servicio, ni tampoco quitarle el bono. Al volver a su trabajo, le dijo a su jefa lo que le habían dicho desde la entidad, a lo cual esta respondió de forma negativa. Sin embargo, Evelyn insistió en que si la sacaban, tenían que pagarle lo mismo que en su puesto anterior.

Luego, acompañada por el sindicato como socia, fue a hablar con Estela Valenzuela, la jefa de personal “una señora que todo el mundo le tenía un terror tremendo porque era la que te despedía finalmente” quien le anunció que como iban a cambiar su turno, tendrían que suspender el bono que había estado recibiendo hasta ese momento: “Si usted me saca, yo la denuncio porque son mis derechos. Tengo fuero. Tengo que proteger el derecho de mi hijo y el derecho a la madre. Si me quiere echar después del fuero, no me va a cortar las manos pero en este momento me tiene que seguir pagando el bono de noche y no me puede cambiar de servicio”, le respondió Evelyn.

De esa manera, pudo defenderse frente a la situación y le fueron pagados seis meses de retroactivo y el bono de noche. Después de eso, cuenta que, al devolverse con las dirigentas que la estaban acompañando, la presidenta de ese entonces le dijo que tenía potencial, que supo defenderse sin ayuda del sindicato y la animó a ser parte de la dirigencia. Su primera reacción fue decir que no pero luego pensó: “¿Cuántas cosas más tienen que pasar mis compañeras y cuántas cosas pasan que de repente ellas mismas no se atreven a denunciar por miedo?” Luego de analizarlo largamente, postuló y el resultado la dejó incrédula: sacó la mayor votación entre sus compañeros.

“Me mandaron al tiro a hacer el curso a la Chile de dirigenta sindical y de ahí me fui acostumbrando a refrescar mis conocimientos con las leyes”, relata. De esta manera se acercó al mundo sindical desde la propia dirigencia y coincidió también con el desarrollo de la equidad de género dentro de distintos cargos, lo cual destaca y comenta que le apasiona. 

Dentro del sindicalismo: experiencia, desafíos y aprendizajes

 

Su experiencia dentro de la organización ha sido satisfactoria. Su enfoque se basa en el avance de propuestas con criterio, seriedad, teniendo un propósito y creyendo firmemente en el sindicalismo. Destaca la cantidad de socios que tiene la organización y lo relaciona al boca a boca del trabajo realizado que llama a las y los trabajadores a asociarse. Pese a ello, reconoce que hay mucho por construir y que toda esa construcción se hace de la mano de las y los socios.

Entre los desafíos que identifica en el mundo sindical, manifiesta que las decisiones deberían ser tomadas por la política, esto es, que tengan una relevancia importante dentro de ciertos organismos. Por otro lado, señala que los sindicatos deben abrirse y compartir experiencias ya que estas son distintas entre organizaciones de variados rubros. Afirma que es clave que las y los dirigentes estudien y se capaciten, propicien el diálogo y la cooperación con la empresa también para poder avanzar en derechos.

“Creo que la labor de los dirigentes hoy día, es que la gente crea en los sindicatos: que tenga credibilidad una organización, trabajar para la gente y no que los dirigentes se metan por los fueros sindicales para que después no sean despedidos. No hay que abusar de eso porque uno trabaja para la gente; para eso fue elegido”, declara.

Los desafíos que identifica de ser una líder sindical son el ser transparente con las bases y que las peticiones que se pueden hacer en el contrato colectivo sean consecuentes con lo que se puede hacer. Evelyn menciona que en cada procedimiento, la huelga no es un tema oculto ni un hecho definitivo, sino una herramienta que se encuentra al alcance de las y los trabajadores que puede ser utilizada en el caso necesario y expresa que debe dar la tranquilidad a cada una y a cada uno de los trabajadores de que esto es así.

Por otro lado, identifica lo difícil que es el liderazgo femenino en el mundo sindical y en general, ya que considera que existe una mayor exigencia de parte de la sociedad. Evelyn evoca la imagen de dirigentes hombres que pelean fuerte, golpean la mesa y “se mandan a cambiar”. Ella asegura que cada uno tiene su sello, construido por la historia de cada dirigente y en su caso, la dirigencia fue innata. En este punto, hace hincapié en que no hace falta tener un título universitario para llevar a cabo un liderazgo, sino que este puede desarrollarte por las oportunidades que va dando la vida y el trabajo.

La dirigencia le ha proporcionado contar con más calma para resolver las cosas; ya no siente ansiedad ante las respuestas que le da la clínica, ya que puede tolerarlas mejor, y de esa forma, ser capaz de ver todas las alternativas. Intenta ser cauta, paciente y analítica con las acciones que realiza, ya que sino asegura que puede perjudicar a un grupo importante de trabajadoras y trabajadores. Asimismo, ha aprendido a escuchar más, desarrollar su personalidad al tener que hablar en las asambleas frente a casi mil personas, y ser tolerante frente a las visiones distintas que se pueden presentar dentro de los mismos socios y socias de la organización.

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