.
.

Al servicio del mundo laboral y sindical

.

OPINIÓN Chile, quinto lugar de la OCDE en brecha de género


logo tphOPINIÓN: “Es urgente generar políticas públicas que permitan disminuir esta brecha. Que permitan por ejemplo, que hombres y mujeres puedan hacerse cargo a la par del cuidado de los niños”.

Por Jimena Delgado, periodista Fundación Trabajo Para un Hermano

Los Movimientos Feministas han estado llenando la Agenda a nivel internacional. Pareciese ser que se llegó a un punto de ebullición en el que las mujeres por fin decidieron decir basta a años de desigualdades e injusticias.

Si bien las demandas abarcan el más amplio espectro social, cultural, político y legal, como Fundación queremos centrarnos en un aspecto que nos parece urgente a la hora de equiparar la cancha, la brecha laboral. Y es urgente porque de no hacer nada, a juicio de la ONU Mujeres, al planeta le tomarán 70 años llegar a cerrar la brecha salarial. No podemos esperar tanto.

En Chile el problema no es menor. Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas, en el mundo el hombre gana un 23% más que las mujeres, mientras que en nuestro país la cifra es de un 31,7%, lo que nos posiciona en el quinto lugar de países con mayor brecha de género de la OCDE. De hecho, el salario promedio de las mujeres en Chile es 200.000 más bajo que el de los hombres.

Aberrante, pero eso no es todo. Sólo un 12,8% de las empresas grandes en Chile tiene una Gerenta General. En el caso de las PYMES si bien el número aumenta, sigue siendo mínimo con un 28,9% de empresas con mujeres en sus cargos gerenciales.  ¿Qué pasa? ¿Acaso no existen mujeres que sean capaces de asumir esos cargos? No lo creemos así.

Cuando hablamos de participación laboral femenina las cifras no son más auspiciosas. Según dio a conocer el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), sólo el 48,5% de las mujeres participa en el mercado laboral chileno, número mucho menor al 61% de los países de la OCDE. En el caso de los hombres en Chile, la participación es de un 71,2%, lo que implica una brecha de -22,7 puntos porcentuales en desmedro de las mujeres.

¿De dónde viene esta brecha en cuanto a participación laboral?

Cuatro de cada 10 mujeres que están fuera de la fuerza de trabajo declaran que se encuentran en esa situación por razones familiares permanentes. Y es que vivimos en una sociedad donde históricamente se ha cargado sobre la mujer la responsabilidad de los cuidados en el hogar tanto, de menores como de enfermos. Y no sólo eso, además se pone sobre ella la responsabilidad del trabajo no remunerado, dedicando las mujeres en Chile 5,8 horas en promedio a la semana a las tareas del hogar, mientras que los hombres sólo dedican 2,7.

Es urgente generar políticas públicas que permitan disminuir esta brecha. Que permitan por ejemplo, que hombres y mujeres puedan hacerse cargo a la par del cuidado de los niños, con un mejor sistema de post natal masculino. Que el acceso a la Sala Cuna sea efectivamente Universal para que muchas mujeres no se vean impedidas de retornar al mercado laboral por temas de cuidados.

Políticas que exijan la igualdad de sueldos para hombres y mujeres en un mismo cargo y con las mismas funciones y que fomenten la participación de mujeres en cargos directivos.

En nuestro trabajo como Fundación sabemos que estas políticas también deberían considerar a aquellas mujeres que optan por el microempleo o trabajo por cuenta propia, para que puedan tener garantías y derechos que les permitan desempeñar un trabajo protegido.

A la vez es importante generar un cambio cultural que no cargue sobre las mujeres el trabajo doméstico, si no que haga de este un trabajo compartido por igual.

Pero ante todo, es importante generar en la sociedad y en nosotros mismos, un cambio de mentalidad, un cambio de paradigma. Es necesario dejar de ver la división de roles como algo natural, porque no lo es y en la medida en que no lo desnaturalicemos, la brecha laboral seguirá existiendo y la tasa de ocupación femenina seguirá siendo baja debido a razones familiares permanentes.

Tenemos esperanza en que este movimiento feminista, que levanta la voz cada vez más alto y con más fuerza, llegará a buen puerto; pero para ello, todos debemos contribuir al cambio de mentalidad y exigir al gobierno de turno, que se efectúen las políticas públicas que permitan hacer de esta, una sociedad menos desigual.