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Juan Carlos Bustamante: Cantor a lo humano y a lo divino


ENTREVISTA: Este rancagüino casado hace 26 años, tiene cuatro hijos y una gran pasión: las payas. Lleva casi 3 décadas ejerciendo el oficio y esta semana dieciochera se dio un tiempo para contarnos un poco de su vida y de su canto.

Paula Ampuero Ulloa

Al cumplirse 204 años de la independencia de Chile, y en plena semana de fiestas patrias, nos comunicamos con un payador chileno. El oficio, que es típico de nuestro país, él lo ejerce desde muy joven y se ha dedicado a llevar su arte a cada lugar donde ha podido.

Juan Carlos Bustamante, profesor de música, trabaja en un colegio en Rancagua y dedica su tiempo libre a eventos como payador. Antes de comenzar la entrevista, hace una aclaración: “no trabajo solamente en esta época sino que tenemos un calendario prácticamente todo el año en distintas localidades”.

¿Cómo llegó a realizar este oficio?

Yo me acerqué a esto por aprender a tocar el guitarrón. Como soy profesor de música, me llamó la atención lo que es el guitarrón chileno, que es el que acompaña la paya. La persona que me enseñó este instrumento, me empezó a invitar a cantar y me di cuenta que tenía habilidad para hacerlo y de ahí no he parado.

¿Cuáles son los momentos más importantes de su carrera?

Haber participado en los eventos internacionales, por ejemplo el de la comuna de Casablanca, donde participan alrededor de 9 países, y estar invitado dentro de los chilenos que participan ahí fue importante. Después de eso me tocó ir a representar a Chile en Uruguay, a la Criolla del Prado, y por dos años consecutivos me ha tocado ir a Puerto Rico a la Semana del Trovador, a representar a Chile también.

¿Les enseña a payar a sus alumnos del colegio?

El oficio de payador, no. Pero sí la poesía y la métrica. Les enseño a hacer cueca, porque una cosa es hacer poesía y otra ser payador. Eso es distinto, es más difícil. Les enseño sí, la décima, la poesía a los niños. Es que la paya es improvisar y esa es una habilidad que hay que ir practicando con el tiempo.

Payas

La paya se hace exclusivamente con el guitarrón chileno, que es una adaptación chilena de la guitarra. Este instrumento tiene 25 cuerdas y se toca arpegiado, no con rasgueos como su antecesor. “Tiene mucha sonoridad y prácticamente el único uso que tiene es acompañar el canto a lo poeta y a lo divino”, señaló Juan Carlos.

¿Hay algún tipo de organización que reúna a los payadores?

Tenemos una Agrupación Gremial, la Agenpoch, que también organiza eventos durante el año, más que nada para motivar la participación de los payadores: concursos de pie forzado, de cuecas improvisadas, de versos hechos, que son los que se hacen durante el año, en mayo, en agosto y en octubre. No tienen ningún fin sindical, como de reivindicar nuestra labor, sino que más que nada es una agrupación con el fin de optar a algunos proyectos. Somos más o menos 60 cantores los inscritos.

¿Le canta a lo humano o a lo divino?

El cantor mismo, depende del contexto donde esté, es cantor a lo divino, a lo humano o es payador. Si yo voy a una vigilia en la noche, no soy payador, soy cantor a lo divino. Hay muchos católicos, cristianos. Yo soy cantor a lo humano y lo divino.

Esto hace que el payador sea mirado de una manera diferente, cuando el cantor canta a lo divino dicen que es más completo, porque el canto a lo humano o la paya, nace del saber cantar a lo divino, de tener la rigurosidad del canto a lo divino.

¿Cuál es la particularidad del canto a lo divino?

Este tiene muchas reglas, si yo voy a una vigilia de canto a lo divino debo dominar varias temáticas. Por ejemplo si el cantor mayor, que guía, canta algo sobre la pasión de Cristo y yo no me sé un verso -porque esto es aprendido no improvisado- no puedo cantar en esa vuelta. Si no me sé ningún verso con la temática que ellos empezaron me quedo una vuelta sin cantar.

Tenemos varios encuentros de canto a lo divino en el año, por ejemplo, en febrero vamos a Lourdes, en Santiago; en agosto vamos a la tumba del Padre Hurtado; en septiembre en el Templo Votivo de Maipú se canta a la virgen, y así.

Los jesuitas enseñaron la doctrina a través del verso al canto a lo divino, somos casi el único país que hacemos esta diferenciación entre el canto a lo humano y lo divino.

Contexto chileno

¿Tiene más eventos para las fiestas patrias?

Todas las empresas se sienten más chilenos en esta época, entonces, empiezan a buscar payadores por todos lados y grupos folclóricos, así que nos ha tocado bastante trabajo con empresas, con municipios.

Pero, nosotros tenemos un público cautivo, que es bastante reducido, porque la gente conoce lo que es la paya, la décima, pero la mayoría de la gente  no conoce ni siquiera el guitarrón chileno, que es el único instrumento nuestro que tenemos y que es el que acompaña la paya. Es en este tiempo que a la gran mayoría de la gente le da por el chilenismo. Pero, para que sepan, hay algunos encuentros que tienen hasta 20 años de antigüedad.

¿Qué piensa de que en Chile se escuche música folclórica sólo para el 18 de septiembre?

El chileno está prefiriendo la música de afuera, y no solo el chileno, sino que a todo nivel, los medios de comunicación. La televisión cuando nos llama a nosotros, nos llama solamente para presentar un estereotipo de huasito medio inculto, que no sabe ni siquiera hablar. Cuando hacemos nuestras presentaciones no nos vestimos de huaso, usamos nuestra ropa habitual, y en la televisión quieren que uno se disfrace, se ponga ojotas, se ponga chupalla y hable de las ridiculeces que ellos quieren hablar. Esa es la imagen que se quiere presentar del payador, hay mucha incultura en ese sentido.

No hemos aceptado cuando nos piden esas cosas. Tenemos la política de no asistir a esos eventos, aunque la plata si es buena, mucho mejor de lo que pagan los municipios o en un encuentro cualquiera, no lo aceptamos porque no es la imagen que nosotros queremos dar del payador chileno. Quieren que seamos como el clavel, como el Pancho del Sur, que se auto designan payadores, pero no lo son.