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Fernando Pereira: “Si todos juntos somos pocos, separados somos menos”


IMG_6258ENTREVISTA: Uruguay parece ser un ejemplo de unidad sindical dentro de los países de la región, con una tasa de sindicalización que supera el 30%, todos los trabajadores están agrupados en una sola central sindical. Conversamos con el presidente del PIT-CNT, Fernando Pereira y nos contó detalles sobre el movimiento sindical charrúa.

Por Francisco Morón Montero desde Montevideo, Uruguay.

Desde los 16 años fue militante juvenil de la izquierda uruguaya. Ahí comenzó su vinculación con el mundo de los trabajadores. Hoy, este dirigente cristiano, en uno de los países más laicos de la región, preside el Plenario Intersindical de Trabajadores – Convención Nacional de Trabajadores (PIT-CNT), central que agrupa a todos trabajadores del Uruguay, sin existir diferencias si son del sector público o privado, o de alguna rama en específica de actividad.

Si algo tienen claro los dirigentes sindicales uruguayos, es que la unidad ha sido fundamental para conseguir mejores condiciones laborales y de vida para sus trabajadores. Hoy en todo el Uruguay hay federaciones que agrupan a todos los trabajadores. Una de las metas de aquí a un par de años que tiene el PIT-CNT, es llegar a tener tan sólo 15 federaciones. Por ejemplo; todos los trabajadores de la educación deben estar asociados en la misma entidad sindical, es decir los de la educación básica, media y universitaria, junto con los públicos y los privados. En la actualidad ya existe unión sindical en esta rama de actividad. Hay también una agrupación de los trabajadores públicos y otra de los privados, lo que buscan es unificarlas.

La negociación ramal es parte de ellos (VER REPORTAJE), al igual que la huelga efectiva y sin reemplazo. Él fuero sindical es para todos los trabajadores que estén afiliados a un sindicato y no solamente para los dirigentes. Así es el mundo laboral y sindical uruguayo, que en voz de Fernando Pereira, su máximo líder.

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¿En qué año y como se formó el PIT-CNT?

La central unitaria se conformó en el año 1966 pero el proceso es de la década del 50, cuando se empezó a conversar la unidad sindical. En esa época todos los sindicatos, incluyo los más anarquistas se sumaron y se conformó la CNT con unos estatutos que buscaban la unidad sindical. Previo a esto se llevó a cabo un evento llamado “Congreso del pueblo”, que núcleo 700 organizaciones sociales y políticas con la única finalidad de construir un programa de soluciones para la sociedad uruguaya. Participaron sindicatos, organizaciones cooperativas, organizaciones sociales vinculadas a los derechos humanos, partidos políticos, y ahí se

¿Cuántos trabajadores están afiliados al PIT-CNT?

Hoy hay 400.008 afiliados. Esta es la afiliación más alta de América Latina, en relación a la población  económicamente activa. La tasa de sindicalización en nuestro país es de un 32%”

¿Cómo han manejado las rencillas interiores para que hasta el día de hoy todos los trabajadores estén agrupados en una sola central? 

Si todos juntos somos pocos, separados somos menos. La fuerza no sólo la da la unidad, pero la unidad es estratégica. No se trata de estar unidos porque si, se trata de que la fortaleza de unos, les da fortaleza a otros. Hay un montón de conflictos que en Uruguay se resuelven no sólo con la fuerza del sindicato, si no que con la fuerza del colectivo. Los sindicatos del Uruguay son capaces de unirse para velar por los intereses de determinados sectores. Detrás de un conjunto de ideas madres, todos nos podemos ubicar, todos tenemos lugar. Hay una cosa que es muy importante y es que los acuerdos llevan más tiempo, porque no todos pensamos iguales, ni somos de las mismas corrientes políticas, pero los objetivos logrados son más duraderos.

Hay algunos grupos, muy pequeños, pero que desde la época de los 80 plantean divisiones permanentemente pero no lo han logrado. El trabajador uruguayo, dentro de su cabeza sabe que la mejor opción que tiene para ser defendido es estar afiliado a un sindicato y que ese sindicato esté afiliado a PIT –CNT. Acá la pelea es para entrar a nuestra central, ya que nuestros estatutos son exigentes y no permiten a más de un sindicato por rama.

Nosotros creemos que en el Uruguay debería haber 15 sindicatos. Hoy en día hay 60 y nuestra meta es llegar a los 15 en todo el país. Hay ramas de actividad claras, por ejemplo la educación no deberíamos dividirla entre educación primaria, secundaria y universitaria. Deberíamos tener un sindicato de la educación y que ese sindicato atendiera las particularidades. Además que no se dividiera por educación pública y privada para que así no existan diferencias salariales ni en las condiciones de trabajo. En la salud nos pasa algo similar, hoy existe un sindicato de salud pública y otro de salud privada. Lo natural sería que existiera sólo un sindicato de la salud. Por ejemplo los trabajadores de la rama industrial deben estar todos agrupados en un solo sindicato. Los metalúrgicos, los de la construcción y los de la madera, ellos son todos sólo un sindicato, la madera que cortan después es la madera que ocupan en las obras y las obras utilizan el hierro de los metalúrgico. Entonces hay razones suficientes para que ahí exista sólo un sector.

¿Cómo es la relación del movimiento sindical con el Gobierno y con los empresarios?

Nosotros hablamos con todo el mundo. Eso no quiere decir que nos entendamos. Parto de la base de que tenemos intereses encontrados en muchos aspectos. Una visión de nosotros es que los empresarios ganen un poco menos para que los trabajadores ganen un poco más y eso se llama contradicción de intereses puro y duro. Eso es tratar de generar mayor igualdad social. Todavía en Uruguay, que es el país más igualitario de América Latina, el 20% más rico de la sociedad se queda con el 43% de la riqueza y el 20% más pobre sólo con el 7%.

En cuanto a la relación con el ejecutivo, nos hemos reunido 6 veces en lo que van del mandato de Tabaré Vázquez y este empezó en marzo, o sea a una vez por mes. Yo creo que ese dialogo no existe en ninguna parte del mundo. Con el presidente Mujica nos reuníamos una vez cada 15 días. El dialogo que tenemos nosotros es muy fuerte pero eso no quiere decir que siempre estemos de acuerdo. Hemos tenido temas, en este último tiempo, que no nos hemos podido poner de acuerdo. Por ejemplo los lineamientos que se fijaron para la negoción colectiva en el sector privado, o que el presupuesto para educación no va a alcanzar lo esperado. Cuando tenemos que expresarnos lo hacemos; por ejemplo hace un tiempo hicimos un paro con 60 mil personas en una cuidad de un millón, imagínate en una ciudad como Sao Paulo, serían 5 millones. Lo que quiero decir es que el movimiento sindical aquí es muy grande, pero mientras más grande, más responsable debe ser. Entonces no es que seamos una manga de locos tirando granadas, somos un grupo de personas que representa a los trabajadores tratando de colocar nuestras ideas. Lo más revolucionario no es gritar, ni patiar ni putiar, sino que es construir ideas alternativas a las actuales.

No se puede ser dirigente sindical en la actualidad sin estar formado e informado, eso era para otro siglo. Hoy el dirigente sindical, le guste o no, tiene que saber de derecho saber la economía, entender la sociología, saber algo de sicología, conocer la historia de su país, la historia del movimiento obrero, como se mueve la economía mundial, en fin. Hay demasiados temas para creerse que porque uno tiene un buen discurso puede defender bien a los trabajadores. Se necesitan trabajadores y dirigentes hiperformados.

Sindicalistas-uruguayos¿Cuáles han sido las principales conquistas del movimiento sindical uruguayo en el último tiempo?

La ley de negación colectiva para el sector privado: es decir aquí se negocia por rama de actividad, existen 22 ramas. Cada rama fija un mínimo en su categoría por lo tanto nadie va a poder ganar menos que eso. En esta negociación participan 3 miembros del gobierno, 2 de los empresarios y 2 de los trabajadores. (AQUÍ MÁS INFO)

La ley colectiva del sector público: que es lo mismo que la anterior pero es gobierno y trabajadores.

La ley de libertad sindical: que protege al conjunto de los trabajadores afiliados a un sindicato de no ser discriminados por la condición de ser militantes sindicales. Esta fue una discusión grande, porque en un principio se planteaba la protección sólo del dirigente. Pero nosotros algo distinto, no porque si sólo se protegía al dirigente iban a comenzar a patear al medio, en las bases. Y no tenía por qué haber sólo un grupo de privilegiados protegidos, si no que todos los trabajadores por igual. Finalmente logramos esta ley que es mucho más integral.

La ley de tercerizaciones: es decir si una empresa grande contrata a una empresa más pequeña para hacer una terea dentro de la misma empresa y está no cumple con las obligaciones, la empresa madre se hará cargo de los créditos laborales. Con lo cual el empresario grande cuando va a subcontratar lo piensa dos veces a qué empresa escoger, cuando antiguamente contrataban a la que les saliera más económica.

La ley que protege al trabajador rural: que no tenía jornada delimitada de labor y se pasó de 12 horas a 8 horas. Esto 100 años después que los trabajadores urbanos

Se firmó el tercer convenio del sector domestico: es decir hubo un cambio conceptual. La señora que me ayuda, pasó a ser la trabajadora domestica de tu hogar con lo cual no solo adquirió derechos a la seguridad social, si no que un reconocimiento como trabajador.

¿Cómo es el dirigente sindical uruguayo?

El dirigente sindical de nuestro país es muy formado, de hecho esto no es que lo diga yo, si no que los mismo empresarios de nuestro país lo reconocen. Nosotros siempre hemos sido unos agradecidos de la cooperación europea, principalmente de la de España que nos colocó un dinerito para que los trabajadores pudiéramos hacer cursos de formación en Montevideo y en todo el país y en todas las ramas de actividad. Además por ejemplo nuestra central es una central muy austera, aquí no existe ningún lujo, no existe ninguna diferencia entre nadie. A algunos nos toca una responsabilidad superior, pero tenemos las mismas condiciones de vida, caminamos en los mismos barrios, vamos a las mismas playas, conversamos todos los días. Esto también nos hace parte de una sociedad que conoce al dirigente, que no  ve en nosotros una figura tan lejana. Cualquiera que venga acá yo lo recibo. Yo creo que todo esto es un valor agregado que tiene el dirigente sindical uruguayo.

¿Aquí no existe el remplazo en huelga?

No, acá la huelga es 100% efectiva y si alguien nos va a remplazar nos va a tener que matar. Nosotros defendemos nuestra huelga con la vida. Distinto es si un trabajador no quiere hacer o llevar a cabo la huelga, aquí hay libertad.

¿Cómo lo han hecho para evitar la privatización?

Bueno lo evitamos, en el año 92 hubo un plebiscito. En esa época se intentaba privatizar la telefonía pero el 73% de los uruguayos votaron en contra, de forma tal que el trabajo del mundo sindical y del frente amplio fue tremendo. Desde ahí adelante le pusimos un paralé definitivo a la privatización. Han existido discusiones sobre si puede haber participación pública y privada en la construcción de cárceles, liceos, carreteras, etc, pero no en la venta de las empresas del Estado. Uno mira para el frente, para Argentina y ve que vendieron sus empresas públicas y los problemas que tienen. Hay apagones, cortes y eso es porque el privado no invierte lo suficiente como para que exista energía eléctrica de calidad, solo invierte para tener una rentabilidad adecuada. ¿Por qué un privado llevaría, como llevó Uruguay, a cada escuelita que esté en el campo electricidad o internet?, simplemente no lo haría.

¿Cuáles son sus actuales luchas?

Hemos planteado el aumento del salario mínimo a 15mil pesos (cerca de 400 mil pesos chilenos), hemos planteado que los salarios deben crecerHuelga-sindicatos-Uruguay-655x469 al mismo nivel que crezca la riqueza nacional, hemos planteado que la educación tiene que llegar el 6% del producto como mínimo, para atender a todos los contextos y así generar igualdad de oportunidades. También hemos planteado que exista un conjunto de leyes nuevas vinculadas a la salud, modernizando una ley que tiene 100 años, tomando todas las ramas de actividad, definiendo de nuevo que es la seguridad en el trabajo, generando una norma que posibilite que cada vez sean menos los trabajadores que se enfermen o se mueran simplemente por el hecho de trabajar.

También planteamos otra ley dominada de solvencia patronal que sería explicada de esta manera: si una empresa se funde o quiebra y deja a los trabajadores sin cobrar sus créditos laborales, exista un fondo que cubra este dinero y así no sea el trabajador que pague el costo de no tener empresarios serios. También planteamos una ley sobre trabajo local y que cuando se vaya a contratar a alguien exista cierto porcentaje para los trabajadores discapacitados, porque no se puede pensar que ellos no son nuestro problema. Ellos tienen otras capacidades para cualquier tarea y hay que aprovechar esas oportunidades para que ellos también se puedan desarrollar. También planteamos que exista un porcentaje para las personas que están privados de libertad y que son menores de edad. Creemos que es necesario construirles condiciones para que efectivamente se inserten en la sociedad.

¿Cómo ve el movimiento sindical en la región?

Nosotros necesitamos tener cada vez más un sindicalismo internacional. En muchas ocasiones uno negocia con empresas que son multinacionales y que tienen colocada la empresa en todos los países del continente y obviamente va invertir más donde existan menores condiciones de resistencia. Por lo tanto construir un sindicalismo internacional que pueda tener una negociación colectiva supra-nacional, es absolutamente imprescindible. Está claro que en este tema aún hay mucha distancia, hay muchos problemas hoy en día para construir ese “intersionalismo” a veces me queda la idea que es más importante la bandera, el pogotin, la polera, el cuadro, que la idea. Todos vemos a la velocidad que la economía mundial se globaliza, pero ¿qué pasa con el movimiento sindical?. Yo espero que las centrales sindicales internacionales tiendan a esta lógica.

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Lo otro es que todos debiéramos tender a tener una central única en cada país. Yo soy cristiano, pero el que se sienta acá a mi lado es marxista, eso es tolerancia, obvio que nos saludamos con enrome cariño pero tendremos ideas de base diferentes pero hay tantas cosas que nos unen y es precisamente eso lo que hay que buscar, porque quedarse pensando en eso sería una torpeza táctica. Las diferencias hay que debatirlas, pero en la línea de los acuerdos. Donde hay sindicatos fuertes y unidos es donde existen mayores derechos, mayores libertades.



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