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Elisa Sandoval: “Espero seguir con esta tradición hasta que mi cuerpo no dé más”


ENTREVISTA: Elisa Sandoval tiene 43 años y lleva más 25 haciendo volantines todos los meses de septiembre. Su lugar de trabajo es su casa en Estación Central, ubicada en la población Oscar Bonilla. Su oficio fue heredado de una tradición familiar que sus abuelos traspasaron a sus padres y ahora ella y su esposo  Juan Carlos (48), han traspasado a sus 5 hijos. Todos la ayudan a hacer los  volantines que reparte a una comercializadora en el barrio Meiggs.

¿Cómo surgió este trabajo?

Este trabajo es una  tradición  que heredé de mis papás y ellos la heredaron a través de mis abuelos. Mi familia siempre ha sido comerciante, mis abuelos primero  trabajaban el carbón en Las Cabras y después se dedicaron al rubro del volantín  y traspasaron la tradición a la familia. Ahora mis dos hermanos más chicos también trabajan el volantín. Uno de ellos es experto en hacer alfiles, hace volantines de colores llamativos, bien bonitos.

¿Y después de las Fiestas Patrias a qué se dedica?

Después de esto yo me dedico a hacer adornos navideños. Siempre he trabajado por temporadas, luego durante el verano hago bolsas de genero para los párvulos que entrego en marzo. Me desenvuelvo durante todo el año como comerciante, a veces hago lámparas de polar y vendo ropa. Siempre reparto en Salvador Sanfuentes a Don Carmelo en el puesto 53. Él me compra todo lo que yo fabrico, que generalmente son cosas hechas a mano.

¿Qué opina de los trabajos como el suyo que se dedican a recordar nuestras tradiciones?

Ojalá que no se pierdan no más, a mí me gusta hacer volantines. Esto quita tiempo, es harto esfuerzo igual,  pero he mantenido a todos mis hijos con este trabajo y ahora incluso tengo a una hija estudiando en la universidad  y a la que le pago la mensualidad con mi trabajo. Igual se me ha hecho la pega más fácil porque las cosas ahora  vienen hechas. Antes teníamos que cortar el madero, pero ahora compramos el bambú chino que viene listo, llegar e instalar el madero, al igual que los papeles que ahora vienen cortados. Antes también trabajábamos con cola que dejaba toda la casa pasada. Por lo menos ahora  el neopren ya no tiene olor.

¿Ha tenido problemas de salud por hacer este trabajo?

Sí, tuve un problema el año pasado, pero me controlé altiro. Me hicieron radiografías, tuve que dejar de trabajar 5 meses porque se me hincharon las manos, es que yo trabajo desde los 12  años  ayudando a mi papá a hacer volantines y sobre esforzar el cuerpo me pasó la cuenta yo creo.

¿Tiene mucha competencia?

Gracias A Dios no, porque acá en Estación Central somos sólo 3 personas que nos dedicamos a esto de manera artesanal. Somos pocas, pero lo hacemos con amor. Yo por lo menos trabajo el volantín porque me gusta, si uno no hace lo que le gusta, nunca le van a resultar las cosas.

¿Para el 18 puede descansar?

Yo trabajo hasta el día 17 en la noche. Otros años he trabajado el 18 en la noche porque me  ha tocado hacer entrega el día 19. Se supone que ese día debería salir a celebrar, pero lo único que hago es dormir porque quiero descansar mis manos y mi espalda que ya no me dan más.

¿Ha pensado en dejar este trabajo y buscar uno más estable?

De todas las cosas a las que me he dedicado en  el comercio, ésta es la que más me gusta hacer. Aparte de que es una tradición familiar, también debo reconocer que es rentable. Imagínate son 50 mil pesos diarios por mil volantines

Claro que  solamente en  los meses de junio, julio, agosto y septiembre no más, pero lo bueno es que  sin salir de mi casa, y yo que  más encima tengo que cuidar a mis dos nietos y mantener a una hija en la universidad, entonces es mucha plata la que se gasta en la casa.

¿Encuentra que se ha perdido la tradición del volantín?

Sí, lamentablemente. Antes uno salía y veía a un montón de niños encumbrando y era bonito, pero ahora están pegados con el internet. También ha influido lo del hilo curado y el poco  espacio de áreas verdes que los niños tienen para salir a encumbrar. Ya no quedan lugares para poder elevar volantín, por lo menos acá en la ciudad.

Gracias a dios para la gente como nosotros, que trabaja en este rubro, están las empresas que compran volantines para adornar, también nos piden para adornar fondas y gente del extranjero que pide volantines porque allá también los chilenos festejan las fiestas. Así nos hemos mantenido a lo largo del tiempo.

¿Qué  mensaje le daría a la gente como usted que se dedica a  esto?

Que se esfuerce no más. Uno siempre tiene que esforzarse y así obtiene las cosas. El año pasado  obtuve un Fosis como reconocimiento a mis años haciendo esto, donde me gané 500 mil pesos que invertí en comprar materiales para poder seguir con la tradición. El carrete, el trompo y el volantín son parte de Chile también, son parte de nosotros y uno tiene que saber cuidar sus tradiciones, porque son parte de la identidad que tiene uno, por eso espero poder continuar en esto hasta que mi cuerpo no me dé más.