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Al servicio del mundo laboral y sindical

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El nacimiento de la Vicaría de Pastoral Obrera hace 40 años


Irene CelisSu creación en marzo de 1977 no fue únicamente un resultado directo de la persecución y el abuso que estaban enfrentando los trabajadores en esos días. Era también consecuencia de un proceso de más larga gestación, que había surgido a fines de los años 60, cuando un sector de la Iglesia comenzó a plantear la idea de elaborar una pastoral, que propusiera una acción evangelizadora específicamente orientada hacia el mundo obrero.

Estos esfuerzos se remontaban a las primeras manifestaciones de la Doctrina Social de la Iglesia y, en el caso específico de Chile, al empeño que pusieron figuras como los sacerdotes Fernando Vives, Oscar Larson, Guillermo Viviani y Alberto Hurtado en formar instituciones dedicadas a dar cuenta de la preocupación por la situación de los trabajadores. En ese sentido, la historia de la Vicaría se enlaza con la JOC, el MOANI, el MOAC, y la ASICH. Sin embargo, a fines de los 60 el desafío se había multiplicado y al interior de la Iglesia esto se expresaba en el interés por elaborar una Pastoral que diera una orientación más integradora, que fortaleciera su voz y su acción entre los trabajadores.

Las circunstancias específicas que dieron vida a la Vicaría tuvieron necesariamente un fuerte componente político, derivado de la persecución que experimentó el mundo laboral a partir de septiembre de 1973. El esfuerzo de la Iglesia Católica y otras iglesias de ofrecer acogida y amparo a los sectores más afectados por la represión, derivó pronto en una acción hacia los trabajadores organizados.

Por tanto, la creación de la Vicaría de Pastoral Obrera el 9 de marzo de 1977 (fecha de su decreto de constitución) no fue únicamente el inicio de un proceso sino, en muchos sentidos, la culminación de una acción y una orientación que ya estaba en curso.

A partir de 1977 las tareas fueron muchas. En primer lugar fue necesario elaborar un documento que diera cuenta de las líneas de acción de las bases doctrinarias de la Pastoral Obrera. En su elaboración participaron José Aguilera, el Pbro. Segundo Galilea, David Farrel, Felipe Tomic y el Pbro. Alfonso Baeza. Uno de los elementos centrales del texto fue el reconocimiento de que la Iglesia debía actuar en el ámbito de la cultura y, para ello impregnarse de los valores, el lenguaje y las formas de ser de cada grupo humano. La cultura obrera era el ámbito propio de la nueva Vicaría y su cercanía con esa sensibilidad debía darle herramientas apropiadas para llevar a cabo  su labor evangelizadora.

En el primer año de vida, la Vicaría se concentró en potenciar la Formación Sindical, así como la asesoría legal a las organizaciones sindicales que habían logrado sobrevivir a los primeros años de la dictadura. Sin embargo, en octubre de 1978 se abrió una nueva etapa a raíz de la persecución abierta que se produjo contra las siete principales organizaciones sindicales ramales, con quienes se venía trabajando, las que fueron declaradas disueltas por el régimen autoritario que gobernaba al país. Fue “una prueba de fuego para la Vicaría”, dijo el Padre Alfonso Baeza, Vicario de la Pastoral Obrera, cuando dio la primera conferencia de prensa en defensa de los trabajadores, planteando la preocupación de la Iglesia por los hechos ocurridos.

Durante esa conferencia de prensa se colmó de periodistas nacionales y extranjeros a la espera de las palabras del Vicario, a quien se sumó el Obispo Enrique Alvear. El ambiente era claramente extraordinario y así lo relató un periodista, quien dijo que: “Había observado un hecho insólito, a un sacerdote hablar como sindicalista”.

De ahí en adelante, la presencia pública de la Vicaria Pastoral Obrera  no se pudo soslayar, los años 1978 y 1979 fueron claves en el desencadenamiento de muchos hechos de relevancia posterior. La inesperada autorización para que se realizaran elecciones sindicales, la preparación y posterior promulgación del Plan Laboral, hizo que la Vicaría promoviera y organizara encuentros y elaboración de estudios sobre el carácter de tal normativa laboral, que fue denunciada en esa época como un verdadero Código empresarial.

Durante esos años entre las actividades más públicas de la Iglesia relacionadas con el mundo del trabajo, estuvo la Celebración de San José Obrero, el primero de mayo. El Cardenal Raúl Silva Henríquez realizaba tal acto en la Catedral desde antes de 1973, pero con escasa asistencia ya que coincidía con la concentración de la CUT. Pero, a partir de 1974 la situación varió notablemente y el acto adquirió un contenido nuevo, al ser uno de los pocos momentos en los que fue posible plantear públicamente una postura clara frente a lo que estaba sucediendo en el país. En la primera ocasión, el oficio fue celebrado por el Obispo Enrique Alvear, y en el quedó en evidencia la prioridad que tenían los dirigentes sindicales para la Iglesia. De hecho, en los asientos que usualmente estaban reservados para los dignatarios eclesiales, fueron ubicados los principales líderes sindicales.

Irene Celis

Asesora laboral Vicaría Pastoral Social Caritas

Extrabajadora de la Vicaría de Pastoral Obrera.