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Al servicio del mundo laboral y sindical

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EDITORIAL Acoger, proteger, promover e integrar al trabajador migrante


F. gualaComo es tradición, la Iglesia de Santiago, liderada por la Vicaría de Pastoral Social Caritas, conmemora durante mayo el Mes del Trabajo, instancia donde renueva su compromiso con los trabajadores y trabajadoras, insistiendo en la necesidad de reconocer la dignidad de toda persona en los contextos laborales. Este año, se quiere poner un acento especial en los trabajadores migrantes.

La creciente migración de los últimos años nos ha desafiado como país tanto institucional como culturalmente y ha dejado entrever, en muchas ocasiones, nuestro peor lado como sociedad. El papa Francisco ha insistido en que “los migrantes son nuestros hermanos y hermanas que buscan una vida mejor lejos de la pobreza, del hambre, de la explotación y de la injusta distribución de los recursos del planeta, que deberían ser divididos equitativamente entre todos” (Francisco, 2016).

En este sentido, conscientes de que migrar es un derecho, consagrado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y que para la Iglesia el trabajo humano es la “clave de la cuestión social” y, por ende, un elemento esencial e indispensable del desarrollo personal, familiar y de la sociedad en su conjunto, es que queremos poner en el centro el trabajo migrante.

Por lo mismo, no podemos sino acoger a nuestros hermanos y hermanas, preocuparnos de su adecuada inserción laboral, sin importar su raza o nacionalidad, reconociendo en cada uno y una, la riqueza cultural que traen y el aporte a la sociedad que realizan por medio de su trabajo, como toda persona al ser co-creadora de la obra de Dios.

No obstante, es imperiosa la necesidad de proteger su dignidad de hijos e hijas de Dios, sobretodo ante la precarización del trabajo y la vulneración de derechos que muchos de ellos, sabemos, experimentan. Como la explotación laboral, el aprovechamiento de su urgencia económica e irregularidad, la discriminación en el trato, la desigualdad de salarios, el impedimento de su libertad de asociación o de participación en las organizaciones sindicales, el acceso a la seguridad social, entre otros.

Urge promover como sociedad su crecimiento personal, su desarrollo material y espiritual, que lo da el ser parte de una sociedad por medio del trabajo humano. De igual forma, promover el conocimiento de sus derechos laborales, la capacitación para el trabajo si fuese necesario o el reconocimiento de sus estudios.

Con todo, integrar al hermano y hermana migrante desde una perspectiva intercultural, donde podamos enriquecer nuestra cultura del trabajo a partir de la integración de otras nuevas, rescatando el conocimiento técnico y práctico que traen los migrantes, su valoración al trabajo bien hecho o el espíritu comunitario de sus relaciones laborales, con miras a que el trabajo sea expresión de una sociedad fraterna, justa y solidaria.

En este Mes del Trabajo nos comprometemos como Vicaría a Acoger, Proteger, Promover e Integrar a los trabajadores migrantes. Lo queremos hacer en comunión con las diversas expresiones de solidaridad de nuestra Iglesia: congregaciones, fundaciones, parroquias y comunidades que por muchos años han prestado su servicio a los hermanos y hermanas migrantes.

Felipe Guala C.
Director de Sindical.cl
Jefe del Área Laboral Vicaría de Pastoral Social Caritas